NI UNO MÁS.

Estándar

Ni uno más quiere ser un sencillo homenaje a ese “pescaito”, Gabriel Cruz Ramírez, cuyo segundo apellido aparece muy poco. Ni uno más, porque la vida merece la pena ser vivida, y no tenemos derecho a cortarla bajo ningún concepto. Los días anteriores al de la desgraciada noticia, fueron expectantes, aunque no ajenos, tal vez al pesimismo. La sonrisa de Gabriel inundó todos los hogares y en ese tiempo, todos fuimos GABRIEL. Los padres, Patricia y Ángel, han dado una lección enorme de cordura y de templanza, a pesar del abatimiento en el que se hayan inmersos. No nos hemos podido evadir del caso, ya que, desde los medios audiovisuales y redes, estuvimos informados de cada uno de los movimientos en la búsqueda del pequeño. Manifestaciones de apoyo a los padres y un clamor: que apareciera.

Desde el 27 de febrero, los cuerpos de seguridad: la guardia civil, en todas sus ramas, protección civil, ayuntamiento de Níjar, voluntarios…todos a una, con un solo fin que no se produjo como todos, y sus padres antes que nadie, hubiéramos deseado.  El trabajo, serio, constante y riguroso de la Guardia Civil debe ser tratado como excepcional y que, tanto los hombres como las mujeres del cuerpo, siempre barajaron la posibilidad  de encontrar con vida al pequeño. Hoy, en la rueda de prensa, con la exposición de los hechos han dado una imagen de humanidad que dignifica a su cuerpo.

Hoy cuatro días después del hallazgo, propiciado por la habilidad de la guardia civil, la autora confesa, está en prisión provisional comunicada y sin fianza.

En estos días me he preguntado, varias veces, qué tipo de sociedad estamos creando de cara al futuro. Vemos a nuestro alrededor crispaciones continuas, tensiones por un quítame allá una paja, gritos, empujones, palabras mal sonantes, y, lo que es peor, la agresión física hasta el extremo que se está comentando.

Mirar hacia delante con esperanza, de momento, es una utopía. Por ello, las palabras de la madre de Gabriel, Patricia, deben hacernos reflexionar, mucho, sobre cómo nos debemos comportar como sociedad … “Si algo ha conseguido Gabriel, dijo, es que estemos más unidos y que aprendamos a andar de nuevo, no sé cómo, pero vamos a andar de nuevo” y añadió, con una dulzura fuera de lo común que, “no se extienda la rabia, (…) y que queden las buenas personas”.

Si la marcha de Gabriel, “el pescaito”, es la última, habrá servido de algo. Allá, dónde estés, tu sonrisa la seguiremos teniendo en nuestra retina, y tal vez sea un revulsivo para que haya un cambio en las actitudes sociales, y aunque dura, pues bienvenida sea.

Descansa en paz, GABRIEL.

 

NI UNO MÁS.

 

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